Sociocriticism

Mercedes Ortega González-Rubio y Alexis Yannopoulos (coord.)

Convocatoria / Appel XXXV-2 : “Nuevas cartografías decoloniales” / « Nouvelles cartographies décoloniales »

Dossier temático: “Nuevas cartografías decoloniales: el sujeto cultural en el Caribe”

/ « Nouvelles cartographies décoloniales : le sujet culturel dans l’aire caribéenne »

XXXV – 2 (diciembre/décembre 2020)

Convocatoria

La teoría decolonial se desarrolla a partir de los años 1990, a manera de una red multidisciplinar de intelectuales cuyo interés primordial es entender los procesos históricos y culturales de América Latina en el marco de la modernidad/colonialidad.

Desde los mismos inicios de la Conquista y la Colonia se empezaron a gestar en Latinoamérica pensamientos y acciones críticas, contestatarias y resistentes al dominio europeo. Esto se consolida en el plano político con los movimientos de independencia a lo largo del siglo XIX, y en el teórico-crítico con pensadores como José Martí, José Enrique Rodó o José Vasconcelos, quienes comienzan a sentar las bases de un pensamiento o una filosofía latinoamericana. A partir de la primera mitad del siglo XX, intelectuales caribeños como Aimé Césaire y Franz Fanon, considerados como precursores de lo que más adelante recibiría el nombre de teoría postcolonial, contribuyen enormemente a seguir reflexionando acerca de las consecuencias de la dominación europea en nuestras regiones. La teoría de la dependencia, el feminismo latinoamericano e internacional, la teología de la liberación, la educación popular, los estudios postcoloniales o subalternos también influyeron en el nacimiento de la teoría decolonial.

Lo decolonial se diferenciaría de lo postcolonial principalmente por el lugar de enunciación del discurso, pues si bien en ambos se trata del llamado Tercer Mundo, lo decolonial se ubica concretamente en América Latina y el Caribe, con todas las implicaciones que este contexto geohistórico y cultural conlleva. Además, lo decolonial no entiende que haya un “después” de lo colonial, por lo que rechaza el prefijo “post”; lo que ha sucedido es que se han transformado las formas de dominación de Occidente pero no la dominación en sí. El giro decolonial busca idear formas en que esta dominación puede repensarse o deshacerse.

A manera no exhaustiva, entre los principales autores y autoras que han contribuido a pensar lo decolonial se encuentran Walter Mignolo, Eduardo Lander, Aníbal Quijano, Enrique Dussel, Santiago Castro Gómez, Ramón Grosfoguel y María Lugones. Es precisamente Lugones quien proponer el término de feminismo decolonial. Este reconoce que la colonialidad del poder (concepto de Quijano para referirse a la trilogía inseparable de modernidad, capitalismo y colonialismo) incluye, además de la matriz de dominación racial/étnica y geocultural, la colonialidad de género. Así, el que domina es el hombre heterosexual, en cambio las mujeres, lesbianas, gays, intersexuales y otras identidades de género y sexualidades no normativas están subordinadas y anuladas. El feminismo decolonial traza diálogos importantes con los feminismos negros, mestizos, lésbicos, chicanos, indígenas y postcoloniales, con autoras como bell hooks, Patricia Hill Collins, Audre Lorde, Gloria Anzaldúa, Julieta Paredes, Gayatri Spivak, Patricia Mohammed, entre otras. En la actualidad hay un número creciente de pensadoras y activistas que se inscriben dentro de esta corriente en constante evolución, como Ochy Curiel y Yuderkys Espinosa.

En el marco de esta publicación, queremos trazar un puente que conecte en ambos sentidos los estudios decoloniales y la sociocrítica, en el área geocultural del Caribe. Privilegiamos el Gran Caribe porque, como afirma Antonio Benítez Rojo, a pesar de que fue el primer territorio americano en ser conquistado y colonizado por Europa, sigue siendo una de las regiones menos conocidas y estudiadas del continente; asimismo, en esta “isla que se repite” se concentran muchas de las dinámicas que se dan más ampliamente en América Latina, aunque con sus propias características.

Consideramos que la teoría decolonial y la sociocrítica comparten una visión crítica de la producción cultural que se desarrolló de forma congruente. A partir de los años 60, los estudios sociocríticos pusieron de manifiesto mecanismos semiotico-ideológicos que permiten estudiar desde un punto de vista renovado las obras culturales. En el caso de la escuela de Montpellier, los hallazgos teóricos realizados por Edmond Cros no solo arrojaron luz sobre los principios estructuradores de las sociedades del siglo XVI sino que consiguieron poner de realce la complejidad de ciertas producciones culturales, mejorando de forma significativa su lectura. Gracias a la consideración de diferentes estratos discursivos, los estudios de Cros sobre El Buscón y la novela picaresca permitieron la comprensión de textos que podían leerse en varios niveles. Las herramientas heurísticas desarrolladas para dar cuenta de la nebulosa semiótica del discurso ideológico juegan, por lo tanto, un papel esencial en la comprensión de obras que no encajan en los requisitos del canon dominante y/o no pueden ser valorados sin códigos diferentes.

En cuanto a la producción contemporánea, destaca la influencia en la producción cultural del proceso de renovación social que se aceleró con el estallido de las luchas anticolonialistas y feministas. Esta nueva producción cultural solo se puede contemplar en su integridad gracias a un cambio de paradigma y las herramientas desarrolladas por la sociocrítica funcionan en este sentido. Se observan ideosemas relativamente nuevos que interrumpen el proceso dinámico de producción de significado, lo que conduce a una redefinición necesaria del marco hermenéutico. Se revelan códigos sociales y culturales desconocidos que interactúan con la cultura dominante o que evidencian un inconsciente político (Jameson). Repensar los sistemas de conocimiento permite entonces imaginar nuevas cartografías culturales, analizando las formaciones discursivas de las sociedades contemporáneas de acuerdo con su pasado colonial.

Algunas líneas posibles para este número son las siguientes:

- Destacar los ideosemas que se remiten a articulaciones discursivas esenciales en la estructuración de obras que el marco clásico no identifica como tales.

- Evidenciar la microsemántica textual que desempeña un papel esencial en la estructuración de muchas obras de los últimos cincuenta años.

- Destacar las figuras conceptuales publicadas por las teorías decoloniales para reconstruir la cadena de producción.

- Estudiar la polifonía que caracteriza al sujeto cultural decolonial.

- El cuestionamiento de un principio central que conduce a la aparición de nuevas figuras paradigmáticas (la nueva mestiza, el cyborg, figuras de disidencia sexual) que ocupan un papel determinante.

- Analizar los géneros “menores” en los que los discursos contestatarios encuentran un cauce apropiado: en literatura, la ciencia ficción, el policial; en lo audiovisual, los cortometrajes, los videoclips, las series de televisión, etc.

- Desarrollar el discurso teórico sociocrítico y/o el decolonial.

Calendario de entrega

Fecha de entrega de los artículos: viernes 18 de septiembre de 2020

Correos electrónicos: alexis.yannopoulos@univ-tlse2.fr y mercedesortega@uninorte.edu.co

Retorno de las evaluaciones a les autores: viernes 16 de octubre de 2020

Entrega de la versión definitiva del artículo: viernes 06 de noviembre de 2020

Publicación prevista: diciembre del 2020

Formato del artículo

Extensión máxima: 40000 caracteres (incluidas notas y referencias bibliográficas)

Título

Resumen de 3000 caracteres (500 palabras)

5 palabras clave

Nombre y apellido del/de la autor·a y su institución de origen

Idiomas de publicación: español, francés, inglés.

Appel

La théorie décoloniale s’est développée à partir de la fin des années 90 grâce à un réseau multidisciplinaire d’intellectuel-les s’intéressant aux processus historiques et culturels en l’Amérique latine dans le cadre de la tension modernité/colonialité.

Afin de lutter contre la domination européenne, des pensées et des actions critiques ont vu le jour en Amérique Latine dès les débuts de la Conquête et de la colonisation. Sur le plan politique, ce processus s’est traduit au XIXe siècle par l’éclosion des mouvements indépendantistes et, au niveau théorico-critique, par les écrits d’un José Martí ou, plus tard, de José Enrique Rodó ou José Vasconcelos, qui posent les premiers jalons de la pensée latino-américaine. A partir de la première moitié du XXe siècle, des intellectuels caribéens comme Aimé Césaire et Franz Fanon, considérés comme les précurseurs de ce que l’on appellera plus tard la théorie postcoloniale, ont largement contribué à poursuivre la réflexion sur les conséquences de la domination européenne dans nos régions. La théorie de la dépendance, le féminisme international et latino-américain, la théologie de la libération, l’éducation populaire, les études postcoloniales ou subalternes sont autant de courants théoriques ayant influencé le développement de la théorie décoloniale.

Le décolonial se différencierait du postcolonial principalement par le lieu d’énonciation du discours. Bien que les deux théories traitent du soi-disant tiers-monde, le décolonial se situe spécifiquement en Amérique Latine et dans les Caraïbes, avec toutes les implications que ce contexte géo-historique et culturel implique. En outre, le décolonial n’envisage pas qu’il existe un « après » le colonial, il rejette donc le préfixe « post » ; certes, les formes de domination de l’Occident ont été transformées, mais pas la domination elle-même. Le tournant décolonial imagine ainsi des moyens de repenser ou de défaire cette domination.

Parmi les principaux auteurs et autrices qui ont contribué à penser le décolonial, évoquons de façon non exhaustive Walter Mignolo, Eduardo Lander, Aníbal Quijano, Enrique Dussel, Santiago Castro Gómez, Ramón Grosfoguel ou María Lugones, qui propose le terme de féminisme décolonial. Pour elle, la colonialité du pouvoir (concept de Quijano théorisant la trilogie inséparable de la modernité, du capitalisme et du colonialisme) comprend, en plus de la matrice de domination raciale/ethnique et géoculturelle, la colonialité de genre. Ainsi, face à l’homme hétérosexuel en position dominante, nous retrouvons les femmes, lesbiennes, les gays, intersexes et autres identités de genre et sexualités non normatives, subordonnées et annulées. Le féminisme décolonial s’inscrit dans une relation dialogique avec les féminismes noirs, métis, lesbiens, chicano, indigènes et postcoloniaux, avec des autrices tels que bell hooks, Patricia Hill Collins, Audre Lorde, Gloria Anzaldúa, Julieta Paredes, Gayatri Spivak, Patricia Mohammed, entre autres. Aujourd’hui, un nombre croissant de penseur·ses et d’activistes s’inscrivent dans ce courant en constante évolution, comme Ochy Curiel et Yuderkys Espinosa.

Dans le cadre de cette publication, nous souhaitons tracer un pont qui relie les études décoloniales et la sociocritique à partir de la zone géoculturelle des Caraïbes. Nous privilégions la Grande Caraïbe car, comme l’affirme Antonio Benítez Rojo, bien qu’elle constitue le premier territoire américain à être conquis et colonisé par l’Europe, elle demeure l’une des régions les moins connues et étudiées du continent; de même, dans cette « île qui se répète », bon nombre des dynamiques américaines s’y retrouvent concentrées, tout en présentant des caractéristiques particulières.

La théorie décoloniale et la théorie sociocritique partagent une vision critique de la production culturelle qui s’est développée de façon concomitante. À partir des années 1960, les études sociocritiques ont mis à jour des mécanismes sémiotiques-idéologiques permettant d’étudier les œuvres culturelles sous un angle nouveau. Dans le cas de l’école de Montpellier, les découvertes théoriques d’Edmond Cros ont non seulement mis en lumière les principes structurants des sociétés du XVIe siècle mais ont également amélioré la compréhension de la complexité de certaines productions culturelles. Grâce à la prise en compte des différentes strates discursives, les études de Cros sur El Buscón et le roman picaresque ont permis de comprendre des textes pouvant être lus à différents niveaux. Les outils heuristiques développés pour rendre compte de la nébuleuse sémiotique des discours idéologiques jouent donc un rôle essentiel dans la mise en valeur d’œuvres ayant pu initialement être considérées comme secondaires car ne correspondant pas aux exigences du canon dominant et/ou ne peuvent pas être reconnues en raison de l’inadéquation des codes habituels.

En ce qui concerne la production contemporaine, la production culturelle a considérablement été influencée par le processus radical de transformation sociale qui s’est accéléré avec le déclenchement des luttes anticoloniales et féministes. A cet égard, les outils développés par la sociocritique sont des outils puissants pour étudier ces nouvelles dynamiques de façon non biaisée. C’est un inconscient politique (Jameson) qui fait surface avec des codes sociaux et culturels inconnus en interaction avec la culture dominante. On observe ainsi des idéosèmes relativement nouveaux qui interrompent le processus dynamique de production de sens et conduisent à une redéfinition devenue nécessaire du cadre herméneutique. Analyser les formations discursives des sociétés contemporaines en fonction de leur passé colonial permet alors de repenser les systèmes de connaissances et d’imaginer de nouvelles cartographies culturelles.

Les pistes possibles de réflexion pour ce numéro sont les suivantes :

- La mise en relief des idéosèmes renvoyant à des articulations discursives essentielles dans la structuration des œuvres qui n’avaient pas toujours été identifiées en tant que telles.

- L’étude du rôle essentiel de la microsémantique textuelle particulière qui configure la structuration de nombreuses œuvres de ces cinquante dernières années.

- La prise en compte des figures conceptuelles dégagées par les théories décoloniales dans l’objectif de reconstituer la chaîne de production.

- La polyphonie comme caractéristique d’un sujet culturel décolonial.

- La remise en question d’un principe central qui conduit à l’émergence de nouvelles figures paradigmatiques (la new mestiza, le cyborg, figures de la dissidence sexuelle) qui occupent un rôle déterminant.

- L’étude de genres « mineurs » où les discours contestataires trouvent un terrain propice. En littérature, la science-fiction, le polar ; en cinéma, les courts-métrage, les videoclips, les séries, etc.)

- Le développement du discours sociocritique et/ou décolonial.

Calendrier prévisionnel 

Date d’envoi des articles : vendredi 18 septembre 2020

Courriels : alexis.yannopoulos@univ-tlse2.fr et mercedesortega@uninorte.edu.co

Retour des évaluations : vendredi 16 octobre 2020

Remise de la version définitive de l’article : vendredi 06 novembre 2020

Publication prévue : décembre 2020

Format de l’article 

Taille maximum : 40000 caractères (notes et références bibliographiques comprises)

Titre

Résumé de 3000 caractères (500 mots)

5 mots-clefs

Nom et prénom de l’auteur·autrice et de son institution

Langues acceptées de publication : espagnol, français, anglais.

Bibliographie

Anzaldúa, Gloria. (2016[1987]). Borderlands/La Frontera. La nueva Mestiza. Madrid : Capitán Swing.

Benítez Rojo, Antonio. (2010[1998]). La isla que se repite. El Caribe y la perspectiva posmoderna. San Juan : Plaza Mayor.

Castro-Gómez, Santiago ; Grosfoguel, Ramón (eds.). (2007). El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global. Bogotá : Siglo del Hombre Editores/Universidad Central, Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos/Pontificia Universidad Javeriana, Instituto Pensar.

Césaire, Aimé. (2000[1955]). Discours sur le colonialisme. Paris : Présence africaine.

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Fanon, Frantz. (2001[1952]). Peau noire, masques blancs. Paris : Seuil.

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